
Luego de tres días intensivos, volví con todo un bagaje de apuntes, datos, experiencias, descubrimientos y técnicas de toda índole.
Vi como la gente de Villa Gesell trabajó incansablemente para que el seminario se llevara a cabo. Estuvieron en todo, incluso hasta en los pequeños detalles y no escatimaron esfuerzos.
Por mi parte, tuve el placer de intercambiar ideas y conocimientos con gente y profesores de todo el país y pude ver como trabajaba cada uno de ellos.
Conocí ceramistas de Entre Ríos, La Pampa, Bariloche, Tierra del Fuego, Santa Fe, Mar del Plata, Tandil, etc. etc. Éramos unos 500 participantes y entre todos, en donde nos encontrábamos luego de cada seminario, así sea un café, un restaurant, la playa, incluso en las cenas de camaradería el intercambio de datos era infernal. Fueron tres días de hablar sólo de cerámica. Me traje los mails de muchos con los cuales nos prometimos seguir en contacto, enviarnos tal o cual fórmula o tal o cual técnica.
Volví cansadísima pero feliz y prometiéndome volver dentro de dos años.
Vi como la gente de Villa Gesell trabajó incansablemente para que el seminario se llevara a cabo. Estuvieron en todo, incluso hasta en los pequeños detalles y no escatimaron esfuerzos.
Por mi parte, tuve el placer de intercambiar ideas y conocimientos con gente y profesores de todo el país y pude ver como trabajaba cada uno de ellos.
Conocí ceramistas de Entre Ríos, La Pampa, Bariloche, Tierra del Fuego, Santa Fe, Mar del Plata, Tandil, etc. etc. Éramos unos 500 participantes y entre todos, en donde nos encontrábamos luego de cada seminario, así sea un café, un restaurant, la playa, incluso en las cenas de camaradería el intercambio de datos era infernal. Fueron tres días de hablar sólo de cerámica. Me traje los mails de muchos con los cuales nos prometimos seguir en contacto, enviarnos tal o cual fórmula o tal o cual técnica.
Volví cansadísima pero feliz y prometiéndome volver dentro de dos años.